32 Castigos escolares y tareas ocultas a sus padres

MARISOL GOICOA IRIBARREN

Cuenta que algún profesor daba un cocazo y recuerda especialmente a dos profesoras de la segunda etapa en Garralda, que llevaban anillos grandes y pegaban con ellos. Como castigo, podían mandarla a escribir quinientas veces «me portaré bien en clase»; ella pegaba tres bolígrafos con celo para escribir más deprisa. Si no terminaba, debía llevarlo a casa, pero temía que sus padres se enterasen y la reprendieran. Por eso se escondía en su habitación y fingía estudiar cuando los oía acercarse.