36 El recreo, el bote-bote y la carretera

MARISOL GOICOA IRIBARREN

Durante el recreo iban a la fuente, se escapaban por las calles siguiendo a un gato o bajaban al río, aunque tenían poco tiempo y no podían alejarse mucho. La carretera era un peligro: pasaban muchos camiones de madera. Jugaban al bote-bote junto al cruce, al otro lado de la carretera, cerca de un mojón kilométrico y de la antigua carnicería; recuerda que algún coche llegó a pillar a un niño y que otros se salvaron por poco. Quienes vivían en el pueblo podían jugar por la noche, pero ellas, que vivían en el parque, no tenían permiso para subir.