26 El recreo, el almuerzo y la doctrina

JOXEPE IRIGARAY GIL

La jornada escolar empezaba a las nueve y el recreo era de once a once y media. Los niños volvían a casa por el bocadillo que preparaba su madre; a quien le correspondía iba a buscar el pan a la panadería. Tras las clases de la mañana, comían en casa y volvían de tres a cinco. Tres días por semana acudía el cura a dar doctrina y la estancia en la escuela se alargaba hasta la una y media.